¡Todos al parque! beneficios físicos y psicológicos de jugar al aire libre

¡Todos al parque! beneficios físicos y psicológicos de jugar al aire libre

Después de un invierno largo y de pasar más tiempo del debido en casa, por fin llegó el momento de ir al parque. Si ésta no es una de tus prioridades, te contaremos por qué nos parece importante y beneficioso para los niños y niñas desde el punto de vista físico y psicológico.

Ya no hay escusas, ¡por fin ha llegado la primavera y el buen tiempo!. Muchos de nosotros y nosotras esperamos impacientes la llegada de estos días; buen tiempo, solecito, más horas de luz… la mayoría corremos al parque para aprovechar estos días, pero hay otras personas que no lo hacen. Los motivos de no hacerlo son variados y la mayoría injustificados;  pereza, falta de costumbre, resistencias para socializar con otras personas,  incapacidad de sacar un hueco libre, o porque sus hijos o hijas se resisten a ello.

A continuación os contamos algunas de las razones de por qué consideramos que es importante y beneficioso para un niño o niña ir al parque o jugar al aire libre:

  1. Re-descubren que es más divertido jugar al aire libre que detrás de una pantalla, ya sea de TV, móvil, tablet, play, etc. En consulta vemos con frecuencia que el tiempo de ocio en invierno se dedica a pasarlo detrás de una pantalla, con los perjuicios que esto supone para un niño: dependencia, satisfacción inmediata, poca o ninguna socialización, ect.
  2. Hacen ejercicio físico al aire libre (previene la obesidad y otras enfermedades): hay mucho más espacio para saltar, correr y por tanto se cansan físicamente más, lo que favorece el mejor desarrollo físico y posterior descanso del niño o niña.
  3. Eliminan la fatiga mental y el embotamiento: el parque y el aire libre libera la mente. No hay nada mejor que salir de casa y dar un paseo para reciclar nuestros pensamientos y coger la energía suficiente para continuar con el día. Este reciclaje mental ayuda a la concentración posterior en caso de que luego tengan que estudiar. Lo que no se debe es pasar del colegio a las clases extraescolares en donde se siga estudiando o se necesita un esfuerzo mental y después volver a casa para estudiar o hacer los deberes, la mente necesita reciclarse.
  4. Favorece la creatividad. Los niños y niñas inventan juegos, se las ingenian para crear múltiples opciones con palitos, arena y piedras. Esto que parece simple a la vista de un adulto en realidad están entrenando para el futuro la flexibilidad , la apertura de mente para buscar alternativas y formas de usos diferentes de los diferentes elementos.
  5. Favorece la autonomía, independencia y la autoconfianza. Ayuda a que los niños se separen de sus padres por un tiempo, se prueben a sí mismos superando pequeños retos sin la hiper-vigilancia de sus padres y aprenden a valerse por sí mismos y esto les da más confianza y por tanto tendrán una mejor autoestima.
  6. Entrenan habilidades sociales. El parque es un entorno perfecto para que los niños aprendan y entrenen las diferentes habilidades sociales bajo nuestra supervisión, donde podamos corregirles, ayudarles y animarles a potenciarlas. Por ejemplo a hacer nuevos y nuevas amigas, saber decir que no, hacer o rechazar una petición, comunicarse asertivamente, etc.
  7. Gestionar emociones. El parque también es un campo abierto para el descontrol emocional de los niños/as (y de muchos padres y madres), donde hay lloros, rabietas, enfados, alegrías, frustraciones, miedos, etc. Por tanto, es un terreno donde podemos ayudar a nuestros pequeños a gestionar todas esas emociones que les pueden desbordar en un momento dado.
  8. Interiorizar normas y límites. Qué duda cabe que es un reto para muchos padres ir al parque y que esto puede ser uno de los motivos para evitar ir, pero si lo vemos desde el punto de vista de ayudar a un niño o niña a interiorizar normas como ‘no pegar’, ‘decir las cosas sin agresividad’, el parque es un gran aliado, aunque tendremos que armarnos de paciencia para conseguirlo.

¡Esperamos que este post os ayude a decidiros a ir al parque de manera habitual y disfrutar de sus beneficios!

Estamos a tu disposición en Educare:

C/ Málaga, 5 (Pinto)

91 6925688

 

Programa Superhégoes: trabajando la inteligencia emocional

Programa Superhégoes: trabajando la inteligencia emocional

En Educare hemos puesto en marcha el Programa Superhégoes a todos los niños y niñas de 2 a 10 años que están recibiendo tratamiento en el centro, sea cual sea el motivo del mismo.

Consideramos necesario prestar atención al área emocional de los niños ya que sabemos que el aprendizaje del resto de habilidades y/o capacidades está sustentado por las emociones. De ahí, que el aprendizaje de la inteligencia emocional durante la infancia sea un aspecto fundamental y crucial a tener en cuenta si queremos que los niños/as maximicen su capacidad de aprendizaje. Las emociones están en todo aquello que hacemos en la vida, y también están por supuesto cuando aprendemos.

Del adecuado aprendizaje de esta habilidad emocional va a depender su desarrollo general tanto a nivel cognitivo, como social y personal. Estas habilidades emocionales las van a necesitar a lo largo de toda su vida, y especialmente ante aquellas situaciones en las que las dificultades estarán más presentes evitando así la aparición de conductas o respuestas agresivas, hostiles y/o pasivas como respuesta a la inadecuada gestión de su mundo emocional. Estas conductas y/o actitudes dificultarán el desarrollo de la empatía y de la conexión sana con el otro tan necesaria en los contextos sociales donde se desarrollan los niños.

Aunque el tratamiento que realizamos con los niños desde Educare se ajusta de manera individualizada a sus necesidades, el acto de estimular y/o aprender va asociado inevitablemente con emociones como frustración, rabia, desánimo en algunas ocasiones. Las emociones son fieles compañeras de la motivación, que es el motor que nos da la energía suficiente para alcanzar los objetivos propuestos.  Por ello y porque vemos cómo los niños/as que reciben tratamiento en nuestro centro se tienen que enfrentar diariamente a esas emociones, nos hemos hecho cargo de ello y hemos trabajado para estructurar el aprendizaje de las emociones en un programa concreto y compartido por todos los que integramos el equipo de atención infantil de Educare.

Con ello sabemos que vamos a conseguir que los niños desarrollen las siguientes habilidades, y lo harán como se aprende lo importante y lo que deja huella en nuestro cerebro…….sin “casi” darse cuenta. Dime y lo olvido, enséñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo. B. Franklin

  • FOCALIZAR ATENCION
  • AUMENTAR CONCIENCIA DE SI MISMO
  • PARAR, PARAR Y PARAR
  • IDENTIFICAR EMOCIONES
  • NOMBRAR EMOCIONES
  • COMPRENDERNOS MEJOR
  • TOLERARANCIA EMOCIONAL
  • EMPATIZAR CON EL OTRO
  • MANEJAR CONFLICTOS DE MANERA MAS CONSTRUCTIVA.

El programa Superhégoes se estructura en dos niveles, que el niño/a ira avanzado con cada uno de los terapeutas durante las sesiones establecidas según cada tratamiento recibido. No supondrá ningún añadido al tratamiento propuesto, ya que cada tratamiento seguirá teniendo su foco individualizado y de manera transversal se le incluirá al niño en el programa Superhégoe.

Los dos niveles son los siguientes:

  1. NIVEL DE ATENCIÓN Y AUTO-CONCIENCIA. Superhégoe 1.0
  2. NIVEL DE AUTORREGULACIÓN y EMPATÍA. EL PRO de los Superhégoes

 

¿Por qué son importantes poner normas y límites en la infancia?

¿Por qué son importantes poner normas y límites en la infancia?

La familia, como lugar en el que se da respuesta, en primera instancia, a las necesidades básicas de los menores, sigue siendo, a pesar de los cambios sociales y económicos de nuestro tiempo, un medio que ejerce un fuerte peso en el proceso educativo de los hijos e hijas. Para ello, la educación familiar cuenta con una serie de características y recursos que le siguen perteneciendo en exclusiva como la posibilidad de generar en primer término los sentimientos de pertenencia, seguridad y confianza en los niños y niñas o el establecimiento de las principales figuras de apego que promoverán en ellos y ellas el aprendizaje significativo y la formación de los valores.

Los niños y niñas para sentirse seguros necesitan saber qué es lo que se espera de ellos, necesitan tener claro hasta donde pueden llegar, lo que se les va a permitir hacer y lo que no. Su comportamiento no puede depender del estado de ánimo de sus padres.  ¿Cómo nos sentiríamos los adultos si los guardias de tráfico nos pusieran multas a su antojo independientemente de lo adecuado o inadecuado de nuestra acción?

Si queremos facilitar en los niños y niñas el aprendizaje de determinados comportamientos que serán buenos para la convivencia tanto familiar como en la escuela, es importante que desde pequeños les trasmitamos lo que tienen que hacer, cómo hacerlo y que consecuencias acarrea el hacerlo o dejar de hacerlo. Para ello sirven las normas y los límites, para orientar a nuestros hijos en el modo de comportarse.

Por tanto, las normas y límites en la infancia:

  1. Nos dan seguridad, pues nos marcan hasta donde podemos llegar. Conociendo las normas los niños y niñas tendrán claro aquello que pueden o no pueden hacer.
  2. Nos enseñan conductas socialmente correctas (respetar el turno de palabra, respeto a las personas mayores y los compañeros…), aprendiendo a diferenciarlas de las que no lo son.
  3. Ayudan a los niños y niñas a controlar progresivamente su comportamiento, favoreciendo así su relación con los demás. Los niños y niñas que tienen claro cuáles son las normas y los límites a los que ceñirse, son capaces de funcionar con mayor independencia, serán por lo tanto más autónomos.

Sin embrago actualmente encontramos que en las familias a los padres y madres les cuesta mucho establecer límites educativos:

  1. Porque temen frustrar a los menores, “ya sufrirán cuando sean mayores”.
  2. Porque no saben o no quieren decir “NO”.
  3. Porque les preocupa ser considerados autoritarios.
  4. Porque creen que actúan con egoísmo si imponen normas que facilitan sus vidas como la hora de acostarse, las responsabilidades de la casa, el dejar que jueguen o estudien solos, etc.
  5. Porque tienden a compensar con mayor permisividad, la falta de tiempo para dedicarles.

**En Educare S.L os ayudamos a establecer unas normas y limites en la educación de los niños y niñas. Para mas información contacte con nosotros.**

Artículo de Junio del 2017

A mi si, cuéntame un cuento…

A mi si, cuéntame un cuento…


cuentos
¡Como ser el mejor cuentacuentos!

Cuando contamos cuentos somos tan “mentirosos” que nos creemos nuestras propias mentiras, te introduces en un mundo mágico donde la imaginación es el principal protagonista y donde los sueños se hacen realidad. Todo esto requiere entrenamiento, devoción y estudio. La sabiduría popular dice que se pilla antes a un mentiroso que, a un cojo, pero eso de que al mentir te crece la nariz como a Pinocho es un cuento. Si queremos aprender a contar cuentos es porque queremos perfeccionar nuestras artes para embaucar a los niños que tenemos cerca. En convertirnos en mentirosos precisamente está la mayor dificultad puesto que, con lo mayores que somos, tenemos bien aprendido que mentir no está bien, no es un comportamiento saludable. Para contar un cuento hay que despojarse de ese aprendizaje y liberarnos, no ponernos límites.

Para crear un mundo de aventuras, intriga, de misterio, de hadas y dragones necesitamos imaginación, verosimilitud, sensibilidad y ponerlo en práctica.

  • IMAGINACIÓN: echarle imaginación, describir las escenas, busca los detalles en relación con los sentidos: tacto vista, gusto, olfato, oído. Si ubicamos al niño en el mundo de la fantasía cualquier cuestión por enrevesada que sea le valdrá para soñar.
  • VEROSIMILITUD: Aunque las historias no hayan ocurrido de verdad tenemos que emocionarnos cuando las contamos. Cuando algo se cuenta con entusiasmo la voz se transforma, se vuelve más alegre y fuerte y hablamos con más seguridad y convicción. La voz emocional.
  • SENSIBILIDAD: Entendida como empatía como capacidad de adentrarse en otros mundos, islas perdidas, ciudades de caramelo, casas de chocolate… cuando contamos nos metemos en un mundo que nos exige el esfuerzo de la empatía. Gracias a esta capacidad se mueve el mundo del arte, el cine, la literatura, el teatro…

Además, los cuentos tienen grandes beneficios para los niños y un valor educativo, con ellos conseguimos: desarrollar su sensibilidad hacia las cosas, desarrollar sus emociones, enriquecen su vocabulario, les harán empatizar con los personajes, se convierten en un medio para conocer entornos próximos o lejanos, les ayudan a conocer también culturas, desarrollan la fantasía y su capacidad de concentración, etc.

Como llegar a ser el mejor cuentacuentos, como hacer que el cuento cobre vida e incluso convertirte en uno de los protagonistas o hacer que el niño forme parte de ese mundo mágico creado por ti.

DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA

CREETE EL MEJOR CONTADOR DE HISTORIAS DEL MUNDO

Si los niños te piden que les cuentes cuentos es porque les gusta oírtelos contar. Cuestión de autoestima: créetelo.

LEE MUCHOS CUENTOS

Aumenta tu imaginación y tu vocabulario.

APRENDE QUE EL RIDICULO NO EXIXTE

El ridículo es una actitud social. Forma parte de los miedos internos que nos impiden avanzar.

DISFRUTA DEL CUENTO

Si te da risa ríete a carcajadas y si te apetece llorar hazlo. No interrumpas tus emociones, serán las que te unan a las personas que te están escuchando.

HABLA CON EL CUERPO

Mira a los niños a los ojos y dibuja con tu cuerpo lo que dices, lo grande, lo diminuto, las olas del mar, lo rápido o lo lento.

UTILIZA UN LENGUAJE SENCILLO Y COLOQUIAL

Cuanto más natural sea tu lenguaje más rápido se adentrarán los niños en tu historia.

NO LO DIGAS, MUESTRALO

Para que el cuento funcione hay que crear con palabras una imagen que el niño pueda fotografiar en su mente.

MASTICA LAS PALABRAS

No corras, tomate tiempo. Haz pausas. Da tiempo al niño a que visualice en su cabeza lo que va ocurriendo en la historia.

NO CUENTES CUENTOS QUE NO TE GUSTAN

Si la historia no te gusta muy difícilmente vas a poder transmitir emoción a los niños.

MIENTE SIEMPRE