Danza y desarrollo

Danza y desarrollo

danzaLa danza es una manifestación artística que nos permite comunicarnos con nuestro propio cuerpo, expresar, conocer y discriminar las distintas emociones, sentimientos, creencias…, hace posible sacar aquello que tenemos dentro al exterior y, todo por medio de un nuevo lenguaje corporal que cada persona consigue encontrar.

Es un sistema abierto y creativo donde se dota a la persona de un recurso y vía de aprendizaje que puede valerle de expresión en el día a día y mejor manejo de la realidad. Mediante este recurso se activan las funciones motoras, cognitivas y afectivas, poniendo palabras con esta tarea a lo que el sujeto siente, piensa y quiere expresar en ese momento (Torres, 2015).

No hace falta dedicarse profesionalmente a esta disciplina, sino que se usa como medio para conocerse a sí mismo, buscando fortalecer no solo el cuerpo, sino, el desarrollo integral de la persona, ya que la danza es capaz de todo esto, de unir lo cognitivo y mental con lo emocional y lo motor.

La danza proporciona hábitos de postura, desarrolla un mejor equilibrio, lateralidad, una adecuada coordinación viso-motriz y una coordinación dinámica general, haciendo que conozcamos mejor nuestro cuerpo y las infinitas posibilidades de este, teniendo un buen estado físico y mental. Además, se resalta el desarrollo de los niveles y procesos perceptivos y sensoriales como la vista y el oído. Se potencia, también, la orientación espacial, comenzando a manejar las emociones de mejor manera, incluso descubriendo hasta sensaciones que nunca habías tenido. Ayuda al mejor desarrollo de la atención y memoria, amplía la imaginación y creatividad, te activa y relaja a nivel mental y físico y, favorece la integración socio-cultural, mejorando las relaciones sociales cuando esta se practica en grupo.

Mediante la danza, la música, el movimiento y la expresión, el sujeto crea su propio lenguaje y manera de sacar lo que tiene dentro de sí. Este recurso consigue liberar las tensiones, la ansiedad y los nervios de quién la práctica. Es un método creativo que consigue cambios en la gente mediante el movimiento y la expresión de todos nuestros sentimientos, sean éstos positivos como negativos, que muchas veces no los dejamos salir o incluso no los reconocemos como propios (Fux, 1981). Por ello, debemos saber que toda emoción deriva en un sentimiento que se expresa en el cuerpo, exactamente igual que cuando bailamos. No hay danza posible que no sea emoción en sí misma.

Contamos como instrumento de trabajo, además de nuestro cuerpo, la música, una vía de acceso que no es el lenguaje oral al que estamos más acostumbrados, sino que, mediante los gestos, las emociones, el movimiento del propio cuerpo, el juego, la expresión y la creatividad, la persona va a poder descubrir de una mejor manera su mundo interior, consiguiendo trasladarse y acercarse hacia cualquier lugar que su mente y sentidos quieran.

La danza hace personas más constantes y trabajadoras, más responsables y luchadoras, con un afán de superación importante, con una mejor autoestima y autoconocimiento y, con más compromiso, confianza y seguridad en sí mismo. Es capaz de mejorar la atención y aceptación mutua, aumentando la motivación, vitalidad y la ilusión por la vida.

¿Qué objetivos generales se buscan con este trabajo?

  • Fomentar la motivación, autoestima, conciencia del propio cuerpo y reconocimiento y expresión emocional.
  • Favorecer la capacidad sensitiva mediante los distintos sentidos, la atención, memoria, creatividad, imitación y orientación espacial.
  • Promover la coordinación general, el equilibrio, la fuerza, ritmo y movimiento del cuerpo.

La danza es una forma de vida, incluso se podría definir como la terapia de vida, ya que se parte de la idea de que todos somos ritmo y movimiento desde que accedemos a este mundo y, la conciencia de nuestro propio cuerpo y de la inmensidad de posibilidades que se puede llegar a hacer con él, va a conseguir que nuestro propio desarrollo y evolución sea más rica y beneficiosa, presentándose como un camino de reparación y restauración que va a enriquecer nuestra propia experiencia de vida.

 

    Cristina del Río Díaz. Psicóloga en Educare. Titulada en Danza Clásica  y Española por APDE (Asociación de Profesores de Danza Española) y ROYAL ACADEMY OF DANCE.