Dar y recibir: Una reflexión sobre cómo expresar los afectos

Dar y recibir: Una reflexión sobre cómo expresar los afectos

amor2Una de las necesidades más importantes del ser humano es la necesidad de  ser amado. Sin embargo, expresar el amor a otros de manera adecuada, es todo un desafío, ya que cada uno de nosotros da y recibe el amor de diferente manera. Hoy día muchos de los problemas que afectan  nuestras relaciones a nivel de familia, pareja o amistades  están relacionados con la forma de expresar nuestro afecto; no sabemos cómo expresarlo, lo hacemos solamente de la manera que hemos aprendido o como nos gusta a nosotros recibirlo.

Existen cinco lenguajes o formas para  expresar el amor a otras personas:

  • Palabras de afirmación
  • Tiempo de calidad
  • Regalos
  • Contacto físico
  • Actos de servicio

Una vez que  sepamos identificar cual es  el lenguaje con el que   las personas se  sienten queridas o amadas y, muy especialmente,  las personas con las que nos relacionamos, estaremos preparados para mejorar nuestras relaciones con ellas. Esto es un trabajo de crecimiento personal que nos aportará muy buenos resultados a nivel interpersonal.

Aprender a hablar los cinco lenguajes de amor y comprenderlos nos ayudarán a:

  • Ser mejor persona
  • Mejorar las relaciones interpersonales
  • Alcanzar tu potencial
  • Dejar un impacto positivo en las personas que te rodean

Cada uno de nosotros  tiene uno o varios lenguajes dominantes, el poder  identificarlo e identificar el de otras personas nos va a permitir hablar a un mismo nivel, podríamos decir que estamos hablando un mismo idioma, por el contrario cuando  no conocemos la forma como otra persona le gusta que le expresen  el amor   nuestra comunicación está bloqueada,  no estaremos hablando el mismo idioma.

A continuación presento una breve descripción de cada uno de los cinco lenguajes de amor.

  • Palabras de afirmación: son aquellas palabras que utilizamos para dar apoyo a la otra persona: “Hiciste un buen trabajo, gracias por ordenar tu habitación, ese traje te queda estupendo, eres una buena amiga”. Hay miles de formas de expresar  afirmaciones con palabras, estas pueden enfocarse en el comportamiento de la persona, en su apariencia física o en su personalidad.
  • Tiempo de calidad: es darle a la otra persona toda tu atención, es compartir una actividad en donde la actividad no será lo más importante sino el  pasar  tiempos juntos. Cuando damos tiempo de calidad, estamos dando una parte de nuestra vida.
  • Los regalos: dar regalos es una expresión universal de amor, los regalos dicen: “él/ella  está pensando en mí”. Todo el mundo aprecia los regalos pero para algunas personas los regalos son su lenguaje de amor principal, nada los hace sentir más amados que cuando reciben un regalo. Los regalos vienen en todos los tamaños, colores y formas, algunos costosos y otros no cuestan nada, para las personas cuyo  lenguaje principal de amor es recibir regalos, el costo del regalo importará poco.
  • Actos de servicio: las acciones hablan más alto que las palabras, este dicho es cierto para las personas cuyo lenguaje de amor principal son los actos de servicios. Hacer  algo que a la otra persona  le agrada que usted haga por él/ella es una expresión de amor. Preparar una comida, llevar al niño al futbol, lavar el coche. Para las personas cuyo lenguaje principal de amor son los actos de servicio las palabras pueden parecer  vacías si no vienen acompañadas de acciones o actos de servicios.
  • Toque físico: Por medio del contacto físico comunicamos amor,  en las relaciones de parejas, tomarse de las manos, besarse, abrazarse y tener relaciones sexuales son medios de comunicar amor. Las personas que tienen este lenguaje necesitan ser tocadas para sentirse amadas. Los bebés que se cargan, abrazan y besan, desarrollan una vida emocional más saludable que aquellos a quienes se les deja durante largos periodos sin tocarlos.

ALGUNAS REFLEXIONES

Lo que puede lastimar más a nuestros hijos es el no ser capaces de comunicarles adecuadamente el amor que sentimos por ellos.

Los hijos necesitan saber que son amados para desarrollarse como adultos responsables, seguros, amorosos y dedicados.

Cuando el niño se siente amado es mucho más fácil de guiar y entrenar para la vida, que cuando su “tanque emocional” se está quedando vacío.

Cuando los jóvenes  saben que sus padres los aman, tendrán la seguridad para enfrentar las influencias negativas que se le presenten, permitiéndoles convertirse en adultos maduros y productivos.

El propósito del amor no es lograr algo que queremos, sino hacer algo por el bienestar  de la persona que se ama.

Si queremos ser efectivos comunicadores de amor, debemos estar dispuestos a aprender el lenguaje de amor más importante de nuestros hijos, padres, hermanos, pareja, amistades, etc.

Este artículo es un resumen de los libros “Los Cinco Lenguajes de Amor” de Gary Chapman en sus diferentes presentaciones: para las parejas, para los padres, para los jóvenes, para los solteros.

                                                                                     Dulce Borrero Salazar .Coach 

                                                                                                       Artículo de Noviembre del 2016

El proceso de separación y divorcio

El proceso de separación y divorcio
Closeup of a man signing divorce papers.

Las relaciones de pareja pueden aportar seguridad, compañía, deseo, etc. Generando también ilusiones, planes para crear una familia y a veces dependencia, por lo que una ruptura puede generar un fuerte impacto y múltiples huellas en diferentes ámbitos de nuestra vida.

Impacto físico: A consecuencia del estrés, se produce un gran desgaste energético que puede llevar a una disminución de las defensas y, como consecuencia, provocar infecciones y enfermedades. Hacer ejercicio nos permitirá mantener el organismo sano. Por ejemplo, caminar a buen paso al menos media hora todos los días. Además, revisemos nuestra ingesta para mantener una dieta sana y equilibrada y demos importancia al descanso, para recuperar fuerzas y para que las células se regeneren y revitalicen. 

Impacto económico: puede ser que con la separación se produzcan problemas económicos, cambios de ciudad, de trabajo, que una de las partes manipule o regatee; o puede ser que tengamos una relación cordial y cercana  con el otro y los hijos, proporcionando una estructura familiar y social que nos permita prosperar. Es preferible prepararnos para ser autosuficientes en este sentido y crear una fuente de ingresos que garantice el propio bienestar presente y futuro, y si es necesario, el de nuestros hijos. En caso de no tener esta posibilidad, no dudar en pedir ayuda, ya sea en el entorno más cercano o a través de otras prestaciones y recursos a los que podamos acceder.

Impacto familiar: sobre todo en la estructura familiar nuclear (pareja e hijos) que ya no se encuentra integrada en un mismo espacio. Es importante establecer un acuerdo de comunicación y de toma de decisiones sobre la educación de nuestros hijos. Si uno de los dos es irresponsable, negligente o “desaparece”, evitemos hablar mal de él/ella delante de ellos, expliquémosles que no se ausenta o no se ocupa de ellos por hacerles daño, sino porque ignora cómo comportarse. En ocasiones, la ayuda de una figura mediadora (familiares, amigos o profesionales) puede ser de gran ayuda, siempre que ambas partes la acepten.

Impacto social: es probable que muchas amistades del matrimonio sigan la relación sólo con un miembro de la pareja y eviten frecuentar al otro. Es conveniente crear nuevos círculos de amistades, entre personas con nuestras mismas condiciones e intereses con las que poder divertirse y pasar ratos gratificantes.

Impacto emocional: vamos a vivir emociones muy fuertes ante eventos no provistos, pues pueden resurgir sentimientos negativos no resueltos en el pasado. Identificar este tipo de emociones va a ser primordial para poder manejarlas de la forma más adecuada posible y no afectar con ellas a las personas que nos rodean ni tampoco a nosotros mismos.

Impacto psicológico: Es importante considerar el desgaste mental que se presenta en esta situación. “Rumiar una idea” es solo una actividad que acaba con nuestras fuerzas, lo que imposibilita encontrar una solución adecuada ante el problema que nos planteamos. Una adecuada organización del tiempo, buen manejo de las emociones, habilidades de comunicación y una buena técnica de resolución de problemas te ayudarán a encontrar un óptimo equilibrio mental. Todo esto acompañado de la aceptación del proceso y un sentimiento de estima hacia nosotros mismos.

Cuando se produce una ruptura, es necesario que cada uno de los involucrados inicie un proceso de elaboración del impacto emocional, lo que vamos a llamar DUELO. Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta. La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores y los sentimientos más habituales son la negación e incredulidad, rabia, tristeza, miedo, angustia, culpa, síntomas físicos como náuseas, palpitaciones, opresión en la garganta y en el pecho, nudo en el estómago, dolor de cabeza, pérdida del apetito, insomnio y comportamientos como llorar, suspirar, querer estar solo, dormir poco o en exceso, falta de concentración, soñar o tener pesadillas, trastornos alimenticios, etc. Todo esto dependerá de cada persona y de sus múltiples variables personales.

 

 

 

 

A lo largo de este proceso de duelo podemos pasar por diferentes etapas más o menos comunes en todas las personas:

Primera fase: El choque. La primera reacción ante una pérdida repentina e inesperada es la estupefacción y la negación de lo ocurrido; vivimos momentos de confusión y es frecuente que repitamos frases como «no puede ser cierto».

Segunda fase: Conciencia de la pérdida y protesta. Tras la aceptación surge la rabia, la cólera fruto de la frustración y de la impotencia y la eterna pregunta: ¿por qué? En esta fase es habitual experimentar trastornos del sueño y tener la sensación de «perder la cabeza».

Tercera fase: Aislamiento y depresión.La más delicada porque sus características son muy similares a las de una depresión patológica. Tendemos al aislamiento social porque la culpabilidad vuelve con toda su fuerza y nos empuja a cuestionar nuestro comportamiento.

Cuarta fase: Aceptación y nueva realidad. El dolor se ha convertido en un motor de cambio, adaptamos nuestra visión de la realidad y nuestro comportamiento y comenzamos una nueva vida. Se experimenta sensación de alivio que va acompañado de la sensación de recuperarse.

Algunas de las tareas claves para superación de este proceso son: aprender estrategias para gestionar las emociones, comenzar a planificar actividades agradables y gratificantes, aumentar la confianza y seguridad en las cualidades y capacidades personales, mejorar la comunicación tanto con la ex pareja como con los hijos y entender que los problemas que surgen con la separación son situaciones complicadas. Hay que tener presente que los problemas pueden multiplicarse por las soluciones que ponemos en marcha ante la separación.

    Cristina Barajas . Psicóloga en Educare. 

Artículo de Octubre del 2016

Las relaciones de pareja pueden aportar seguridad, compañía, deseo, etc. Generando también ilusiones, planes para crear una familia y a veces dependencia, por lo que una ruptura puede generar un fuerte impacto y múltiples huellas en diferentes ámbitos de nuestra vida.

Impacto físico: A consecuencia del estrés, se produce un gran desgaste energético que puede llevar a una disminución de las defensas y, como consecuencia, provocar infecciones y enfermedades. Hacer ejercicio nos permitirá mantener el organismo sano. Por ejemplo, caminar a buen paso al menos media hora todos los días. Además, revisemos nuestra ingesta para mantener una dieta sana y equilibrada y demos importancia al descanso, para recuperar fuerzas y para que las células se regeneren y revitalicen. 

Impacto económico: puede ser que con la separación se produzcan problemas económicos, cambios de ciudad, de trabajo, que una de las partes manipule o regatee; o puede ser que tengamos una relación cordial y cercana  con el otro y los hijos, proporcionando una estructura familiar y social que nos permita prosperar. Es preferible prepararnos para ser autosuficientes en este sentido y crear una fuente de ingresos que garantice el propio bienestar presente y futuro, y si es necesario, el de nuestros hijos. En caso de no tener esta posibilidad, no dudar en pedir ayuda, ya sea en el entorno más cercano o a través de otras prestaciones y recursos a los que podamos acceder.

Impacto familiar: sobre todo en la estructura familiar nuclear (pareja e hijos) que ya no se encuentra integrada en un mismo espacio. Es importante establecer un acuerdo de comunicación y de toma de decisiones sobre la educación de nuestros hijos. Si uno de los dos es irresponsable, negligente o “desaparece”, evitemos hablar mal de él/ella delante de ellos, expliquémosles que no se ausenta o no se ocupa de ellos por hacerles daño, sino porque ignora cómo comportarse. En ocasiones, la ayuda de una figura mediadora (familiares, amigos o profesionales) puede ser de gran ayuda, siempre que ambas partes la acepten.

Impacto social: es probable que muchas amistades del matrimonio sigan la relación sólo con un miembro de la pareja y eviten frecuentar al otro. Es conveniente crear nuevos círculos de amistades, entre personas con nuestras mismas condiciones e intereses con las que poder divertirse y pasar ratos gratificantes.

Impacto emocional: vamos a vivir emociones muy fuertes ante eventos no provistos, pues pueden resurgir sentimientos negativos no resueltos en el pasado. Identificar este tipo de emociones va a ser primordial para poder manejarlas de la forma más adecuada posible y no afectar con ellas a las personas que nos rodean ni tampoco a nosotros mismos.

Impacto psicológico: Es importante considerar el desgaste mental que se presenta en esta situación. “Rumiar una idea” es solo una actividad que acaba con nuestras fuerzas, lo que imposibilita encontrar una solución adecuada ante el problema que nos planteamos. Una adecuada organización del tiempo, buen manejo de las emociones, habilidades de comunicación y una buena técnica de resolución de problemas te ayudarán a encontrar un óptimo equilibrio mental. Todo esto acompañado de la aceptación del proceso y un sentimiento de estima hacia nosotros mismos.

Cuando se produce una ruptura, es necesario que cada uno de los involucrados inicie un proceso de elaboración del impacto emocional, lo que vamos a llamar DUELO. Elaborar el duelo significa ponerse en contacto con el vacío que ha dejado la pérdida, valorar su importancia y soportar el sufrimiento y la frustración que comporta. La intensidad y duración del duelo depende de muchos factores y los sentimientos más habituales son la negación e incredulidad, rabia, tristeza, miedo, angustia, culpa, síntomas físicos como náuseas, palpitaciones, opresión en la garganta y en el pecho, nudo en el estómago, dolor de cabeza, pérdida del apetito, insomnio y comportamientos como llorar, suspirar, querer estar solo, dormir poco o en exceso, falta de concentración, soñar o tener pesadillas, trastornos alimenticios, etc. Todo esto dependerá de cada persona y de sus múltiples variables personales.

 

 

 

 

A lo largo de este proceso de duelo podemos pasar por diferentes etapas más o menos comunes en todas las personas:

Primera fase: El choque. La primera reacción ante una pérdida repentina e inesperada es la estupefacción y la negación de lo ocurrido; vivimos momentos de confusión y es frecuente que repitamos frases como «no puede ser cierto».

Segunda fase: Conciencia de la pérdida y protesta. Tras la aceptación surge la rabia, la cólera fruto de la frustración y de la impotencia y la eterna pregunta: ¿por qué? En esta fase es habitual experimentar trastornos del sueño y tener la sensación de «perder la cabeza».

Tercera fase: Aislamiento y depresión.La más delicada porque sus características son muy similares a las de una depresión patológica. Tendemos al aislamiento social porque la culpabilidad vuelve con toda su fuerza y nos empuja a cuestionar nuestro comportamiento.

Cuarta fase: Aceptación y nueva realidad. El dolor se ha convertido en un motor de cambio, adaptamos nuestra visión de la realidad y nuestro comportamiento y comenzamos una nueva vida. Se experimenta sensación de alivio que va acompañado de la sensación de recuperarse.

Algunas de las tareas claves para superación de este proceso son: aprender estrategias para gestionar las emociones, comenzar a planificar actividades agradables y gratificantes, aumentar la confianza y seguridad en las cualidades y capacidades personales, mejorar la comunicación tanto con la ex pareja como con los hijos y entender que los problemas que surgen con la separación son situaciones complicadas. Hay que tener presente que los problemas pueden multiplicarse por las soluciones que ponemos en marcha ante la separación.

    Cristina Barajas . Psicóloga en Educare. 

 

Cinco actitudes tóxicas en una relación de pareja

Cinco actitudes tóxicas en una relación de pareja

Se tiende 1154607a interpretar una relación tóxica como conflictiva o apasionada entre dos personas de carácter cuando, en realidad, constituye un proceso violento de destrucción moral y, en el extremo, incluso físico.

Una pareja tóxica es aquella en la que aparece una falta importante de afectos en la relación, o también cuando existe una proximidad demasiado invasiva con respecto al otro que no permite el desarrollo personal y el crecimiento mutuo en la relación. Los daños y las consecuencias psíquicas pueden ser: confusión, estrés, miedo, aislamiento, desequilibrio emocional y depresión. Por ello, debemos evitar ciertas actitudes en la pareja: 

Violencia

Suele aparecer en momentos de crisis y conflicto. La persona, debido a sus carencias y dificultades personales, no puede asumir la responsabilidad de una elección o de una situación difícil. Normalmente, esta violencia se expresa de manera indirecta a través de una falta de respeto, insulto, ironía, sarcasmo o alusión indirecta, pero puede aparecer también en modo de violencia directa.

Dominación

Comienza con una actitud seductora, que trata de influir en la pareja hasta conseguir su control y privación de su libertad. La seducción consiste en atraer irresistiblemente, pero también en sobornar y corromper. Se convierte al otro en un objeto (se le ha cosificado) y ya no puede ser una persona diferenciada, con un pensamiento y un sentir propio dentro de la relación de pareja. El objetivo del dominio es paralizar a la persona, colocándola en una posición de confusión y de incertidumbre, logrando una dependencia extrema del otro.

Falta de responsabilidad

Se atribuyen a la pareja las dificultades y los fracasos. La persona con esta actitud se defiende a través de la negación de la realidad, con el objetivo de evitar el dolor psíquico, la duda o la frustración que cualquier persona siente en su acontecer diario. Tiene dificultades para tomar decisiones y necesita que el otro asuma la responsabilidad en su lugar. No se alcanza una autonomía y se persigue el amparo constante, lo que llega a ser asfixiante para la otra persona.

Actitud pesimista

La persona con esta actitud interpreta la mayoría de las situaciones como adversas. Aparece una elevada desconfianza hacia los demás, la sensación de ser una víctima de la maldad de los otros, suspicacia y celos. La persona siente una envidia intensa hacia la pareja, ya que posee una capacidad de afrontamiento y goce de la vida de la que ella carece. Además, se alimenta de su energía vital en lo que conocemos coloquialmente como “vampirismo emocional”

Comunicación paradójica

La persona rechaza la comunicación directa, enfrentarse abiertamente con el conflicto y la discusión. Elude un diálogo franco y sincero porque implica asumir responsabilidad en los hechos y un compromiso de cambio, de buscar una solución al problema. Utiliza recursos como la paradoja, el sarcasmo, la ironía y la mentira para desestabilizar a la pareja a través de la confusión y que el peso de la responsabilidad recaiga sobre la pareja.

Estas actitudes pueden prevenirse siguiendo estas pautas:

Identificar

Analizar el problema fríamente para poder dejar de lado el sentimiento de culpa. Se debe abandonar la idea de responsabilidad única, de tolerancia frente a la violencia. La salida de esta toxicidad reside en aceptar la propia impotencia para solventar las carencias personales del otro. Pero sí podemos proteger nuestra autoestima al desactivar la agresión y no permitir la pérdida progresiva de confianza en uno mismo.

 Actuar

Cambiar de estrategia y actuar firmemente, enfrentarse sin temer el conflicto. La crisis es la única vía posible de solución o, como mínimo, de mejora. Cuanto más retrase esta crisis, más violenta y grave resultará. Así, la comunicación es la clave para una posible solución y debe ser directa y capaz de reconocer, de nombrar las cosas por su nombre.

Resistir psicológicamente

Para ello es importante recibir algún apoyo, ya sea desde el entorno más próximo o una ayuda profesional. A veces las personas más cercanas podrían no ser neutrales.

Por último, es importante tener en cuenta que, si se trata de un caso extremo, la única manera de resolver la crisis es recurrir a la justicia.

 

María Jesús Medina Calleja  psicóloga en Educare.

Articulo de Julio del 2016