A mi si, cuéntame un cuento…


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¡Como ser el mejor cuentacuentos!

Cuando contamos cuentos somos tan “mentirosos” que nos creemos nuestras propias mentiras, te introduces en un mundo mágico donde la imaginación es el principal protagonista y donde los sueños se hacen realidad. Todo esto requiere entrenamiento, devoción y estudio. La sabiduría popular dice que se pilla antes a un mentiroso que, a un cojo, pero eso de que al mentir te crece la nariz como a Pinocho es un cuento. Si queremos aprender a contar cuentos es porque queremos perfeccionar nuestras artes para embaucar a los niños que tenemos cerca. En convertirnos en mentirosos precisamente está la mayor dificultad puesto que, con lo mayores que somos, tenemos bien aprendido que mentir no está bien, no es un comportamiento saludable. Para contar un cuento hay que despojarse de ese aprendizaje y liberarnos, no ponernos límites.

Para crear un mundo de aventuras, intriga, de misterio, de hadas y dragones necesitamos imaginación, verosimilitud, sensibilidad y ponerlo en práctica.

  • IMAGINACIÓN: echarle imaginación, describir las escenas, busca los detalles en relación con los sentidos: tacto vista, gusto, olfato, oído. Si ubicamos al niño en el mundo de la fantasía cualquier cuestión por enrevesada que sea le valdrá para soñar.
  • VEROSIMILITUD: Aunque las historias no hayan ocurrido de verdad tenemos que emocionarnos cuando las contamos. Cuando algo se cuenta con entusiasmo la voz se transforma, se vuelve más alegre y fuerte y hablamos con más seguridad y convicción. La voz emocional.
  • SENSIBILIDAD: Entendida como empatía como capacidad de adentrarse en otros mundos, islas perdidas, ciudades de caramelo, casas de chocolate… cuando contamos nos metemos en un mundo que nos exige el esfuerzo de la empatía. Gracias a esta capacidad se mueve el mundo del arte, el cine, la literatura, el teatro…

Además, los cuentos tienen grandes beneficios para los niños y un valor educativo, con ellos conseguimos: desarrollar su sensibilidad hacia las cosas, desarrollar sus emociones, enriquecen su vocabulario, les harán empatizar con los personajes, se convierten en un medio para conocer entornos próximos o lejanos, les ayudan a conocer también culturas, desarrollan la fantasía y su capacidad de concentración, etc.

Como llegar a ser el mejor cuentacuentos, como hacer que el cuento cobre vida e incluso convertirte en uno de los protagonistas o hacer que el niño forme parte de ese mundo mágico creado por ti.

DECÁLOGO DEL PERFECTO CUENTISTA

CREETE EL MEJOR CONTADOR DE HISTORIAS DEL MUNDO

Si los niños te piden que les cuentes cuentos es porque les gusta oírtelos contar. Cuestión de autoestima: créetelo.

LEE MUCHOS CUENTOS

Aumenta tu imaginación y tu vocabulario.

APRENDE QUE EL RIDICULO NO EXIXTE

El ridículo es una actitud social. Forma parte de los miedos internos que nos impiden avanzar.

DISFRUTA DEL CUENTO

Si te da risa ríete a carcajadas y si te apetece llorar hazlo. No interrumpas tus emociones, serán las que te unan a las personas que te están escuchando.

HABLA CON EL CUERPO

Mira a los niños a los ojos y dibuja con tu cuerpo lo que dices, lo grande, lo diminuto, las olas del mar, lo rápido o lo lento.

UTILIZA UN LENGUAJE SENCILLO Y COLOQUIAL

Cuanto más natural sea tu lenguaje más rápido se adentrarán los niños en tu historia.

NO LO DIGAS, MUESTRALO

Para que el cuento funcione hay que crear con palabras una imagen que el niño pueda fotografiar en su mente.

MASTICA LAS PALABRAS

No corras, tomate tiempo. Haz pausas. Da tiempo al niño a que visualice en su cabeza lo que va ocurriendo en la historia.

NO CUENTES CUENTOS QUE NO TE GUSTAN

Si la historia no te gusta muy difícilmente vas a poder transmitir emoción a los niños.

MIENTE SIEMPRE